¿Dónde está Dios?

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DONDE ESTA DIOS?
Días atrás; después de una mala noche por el racionamiento eléctrico…todavía, con las gotas de sudor surcando la frente; me senté en el jardín a tomar el café matinal.
Con el mal humor a flor de piel, fije la mirada en una vieja mata de Cayena; que se resistía a morir ante la escasez de agua. 
Como un acto de rebeldía, de una de sus ramas asomaba una hermosa flor roja, llena de vida y rozagante de belleza…me llamo la atención; pero no me impresiono.
Estaba absorto pensando en la terrible situación del país, cuando sentí una voz que decía, ¡¡<Señor, señor, tiene algo para comer>¡¡; levante la mirada y era un indigente con una bolsa negra en el hombro; ¡¡<no, no tengo>¡¡, le conteste—<muchas gracias> y siguió su camino. 
Luego reaccione y me dije; pero por lo menos, puedo regalarle una taza de café…lo llame y lo invite a sentarse.
Cuando le estaba sirviendo el café, sin saber porque; decidí regalarle el sándwich de pan integral con queso mozarela, que mi esposa me había preparado para el desayuno. 

Al ver el plato con el sándwich y un vaso de jugo de naranja…sorprendido pregunto, ¿<y esto señor>?—<es para ti, era mi desayuno>.
Sus ojos se iluminaron de alegría, una sonrisa apareció en su rostro y su gran emoción se desbordo en un mar de lagrimas.
<Señor, tengo dos días sin comer, y muchos meses que no pruebo un jugo de naranja>,—<Disfrútalo>, le conteste y me senté a su lado.
Mientras observaba aquel hombre, que a pesar del hambre comía muy despacio, para alargar el momento de placer…sentí una profunda satisfacción, y entendí lo relativo del valor  las cosas.
Lo que para mí era una dieta, para él  era fuente de energía vital…para mi preparar otro sándwich era muy sencillo, para él volver a comer eran una esperanza incierta.
Le pregunte, ¿<Tú crees en Dios>?—<Y porque no voy a creer, si gracias a él estoy vivo>, me contesto.
¿<Quien es Dios>?, volví a preguntar—<Dios es cada trozo de pan que consigo en la basura, es la comida que me regala la gente, es el dinero que me dan por las cosas que vendo>.
Después de tomarse el café y darme la gracias, agarro su bolsa y se despidió.
Antes de irse le pregunte, ¿<Y DONDE ESTA DIOS>?—me miro fijamente a los ojos, y dijo, <Señor; si quiere saber donde esta Dios…mírese en el espejo, pregúntele con fe y él le contestara>, dio media vuelta y siguió su camino.
Aquel hombre desnutrido, harapiento, sin un techo donde dormir; con aquella inmensa fe en Dios…su sencillo; pero profundo mensaje, y su mirada de agradecimiento… fueron  un inmenso corrientazo que desvaneció el pesimismo que me embargaba…y una gran alegría llego a  mi espíritu.
Volví la mirada a la mata de cayena y sentí en la flor la fuente de la vida… allí estaba Dios.
Mire al frente, y en un desolado terreno; un floreado Araguaney, le hacia compañía  un frondoso Cují…el contraste del  amarillo intenso del Araguaney con el verde limón del Cují, era un hermoso paisaje que invitaba a la contemplación…y que solamente la naturaleza nos puede regalar…allí estaba Dios.
Levante mis ojos al cielo, y un ramillete de majestuosas nubes blanca me dio la bienvenida…al fondo un azul profundo, resaltaban su belleza…Completaba a quella obra maestra de la creación, un fulgurante sol, que se abría paso entre las nubes, anunciando el nuevo día…allí estaba Dios.
Una inmensa paz espiritual lleno mi cuerpo…mi corazón se inundo de felicidad y mi alma sintió la presencia del Señor.
Pude entender entonces, el mensaje del indigente…Dios está en todas partes; pero también dentro de nosotros…El se manifiesta de muchas formas…una de ellas, es cuando compartimos lo que tenemos con los más necesitados.
Todas las mañanas sigo tomando  el café en el jardín, disfruto la belleza de la naturaleza y recargo mi espíritu de energías positivas…Aquel misterioso hombre, no ha vuelto a pasar…para mí; fue un milagro que me cambio la vida para siempre.
Pido al Creador, para que ese milagro se multiplique en los hogares  venezolanos, y nos acerquemos mas a la vida espiritual…en estos momentos que tanta falta nos hace, para enfrentar la crisis y la pandemia.

Tomado del Grupo de apoyo al Migrante venezolano en Chile.

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